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Por RELASER

El Segundo Diálogo Virtual Latinoamericano “Avances en la adopción de herramientas digitales en la asistencia técnica para la articulación de la agricultura familiar con cadenas de valor”, realizado el 6 de noviembre, reunió a representantes de agencias internacionales, empresas tecnológicas y redes de productores de toda la región. El encuentro, organizado por el Instituto Interamericano de Cooperación para la Agricultura (IICA) y la Red Latinoamericana de Servicios de Extensión Rural (RELASER), se consolidó como un espacio clave para compartir innovaciones y experiencias que están transformando la asistencia técnica rural mediante la digitalización.

Este diálogo forma parte de una iniciativa de encuentros regionales liderada por el IICA y RELASER, orientada a intercambiar conocimientos, experiencias y aprendizajes sobre la transformación digital en la asistencia técnica y los servicios de extensión rural y la vinculación efectiva y sostenible de la agricultura familiar a mercados dinámicos mediante el uso de herramientas digitales.

Durante la apertura, Mario León, Gerente de Programa de Desarrollo territorial y Agricultura del IICA, señaló que la digitalización ya no es una tendencia emergente, sino una parte estructural del desarrollo agrícola y rural. Subrayó que las tecnologías deben integrarse en ecosistemas interoperables capaces de conectar actores, fortalecer la asistencia técnica y potenciar la toma de decisiones informadas. “Las herramientas digitales no reemplazan la relación entre extensionistas y productores, pero sí pueden multiplicar su impacto cuando se aplican con propósito y en función del territorio”, afirmó.

Por su parte, Rodrigo Ferraz, consultor del IICA, destacó la necesidad de avanzar hacia una digitalización sostenible, centrada en las personas y en los contextos locales. “El desafío ya no es solo tecnológico, sino cultural y de gobernanza: necesitamos políticas públicas que garanticen acceso, formación y confianza en la gestión de datos”, afirmó. Ferraz también presentó los avances del IICA en el mapeo regional de herramientas digitales utilizadas por servicios de extensión, con el objetivo de construir una caja de herramientas regional que facilite la adopción de soluciones adaptadas a cada país y perfil de productor.

Experiencias y aprendizajes regionales

Desde Colombia, Camilo Barrios, de CIAT, presentó el proyecto Colombia Agroalimentaria Sostenible, una iniciativa que trabaja con más de 190 mil productores y técnicos para reducir la vulnerabilidad agrícola frente al cambio climático mediante el uso de información agroclimática y herramientas digitales. Explicó que el proyecto combina ciencia y conocimiento local para que cada decisión en el campo sea más precisa y adaptada a las condiciones del territorio.

En Brasil, Frederico Neves, de EMATER, compartió la experiencia del Programa de Adquisición de Alimentos (PAA), donde grupos de WhatsApp permiten conectar directamente a productores con las compras públicas, reduciendo costos y mejorando la organización. Señaló que esta herramienta permite a los productores ofrecer sus productos sin salir de sus fincas, ahorrar tiempo, facilitar la gestión y fortalecer la confianza entre los actores.

Por su parte, Marcos Botta, fundador de UCrop.it (Argentina), presentó esta plataforma que combina trazabilidad y sostenibilidad mediante registros con tecnología blockchain para certificar la producción en más de 16 países. Explicó que la agricultura digital permite mostrar la historia de cada cultivo, desde su inicio hasta el consumidor final, generando valor y transparencia en las cadenas de producción.

Innovación con enfoque humano y territorial

Posteriormente, la conversación giró a partir de dos preguntas planteadas por la moderadora, María Paz Santibáñez, Oficial de Programas de RELASER.

La primera pregunta apuntó a identificar los factores que han permitido que las herramientas digitales fortalezcan la asistencia técnica y mejoren la competitividad de la agricultura familiar y las MIPYMES rurales.

Las respuestas mostraron que la digitalización no avanza por sí sola, sino con alianzas y confianza. Camilo Barrios habló de la colaboración entre gremios y agricultores, del diseño centrado en el usuario y de la credibilidad institucional para sostener los procesos. Marcos Botta agregó que la simplicidad tecnológica y la protección de la privacidad son claves para generar confianza. Desde Brasil, Frederico Neves resaltó la necesidad de entregar equipos, estandarizar canales de comunicación y recoger retroalimentación constante de los productores sobre lo que realmente les funciona.

La segunda pregunta se centró en el futuro: ¿qué desafíos deben resolverse para escalar estas experiencias y qué políticas públicas podrían hacerlo posible? Botta propuso avanzar en marcos regulatorios nacionales que abran la puerta a los mercados verdes, los bonos de carbono y los programas voluntarios de sostenibilidad. Neves insistió en la urgencia de garantizar interoperabilidad entre los sistemas públicos y privados, y de promover la integración digital entre los estados de Brasil.

El diálogo con los participantes amplió la discusión con interrogantes que revelan las tensiones del cambio: ¿cómo medir la calidad de la asistencia técnica digital? ¿Qué barreras culturales frenan la adopción de nuevas herramientas? ¿Es ético condicionar el acceso a políticas públicas al uso de plataformas digitales? ¿Cómo incluir a los productores mayores o con menos formación tecnológica?

Las respuestas convergieron en una idea compartida: la verdadera transformación no depende de la tecnología, sino del acompañamiento, la formación continua y la solidez institucional que sostengan su uso.

El cierre estuvo a cargo de Fátima Almada, del IICA, quien resumió los hallazgos del diálogo: la digitalización rural es un proceso social, colaborativo y gradual, que debe combinar ciencia, saber local y participación comunitaria. Desde RELASER, se destacó que las herramientas digitales son un medio para fortalecer los Servicios de Asesoría Rural (SAR) y promover la articulación entre actores públicos, privados y comunitarios. Los participantes coincidieron en que la digitalización es más efectiva cuando se basa en la confianza y la colaboración entre técnicos, productores y organizaciones territoriales.