Por RELASER
Limón, Costa Rica. El 13 de marzo de 2026, en el hotel Playa Bonita, se realizó una jornada de trabajo con extensionistas del clúster TEC-Caribe del proyecto AERAS, enfocada en revisar cómo se están desarrollando los procesos de extensión rural en territorios indígenas y qué ajustes requieren para avanzar en la transición agroecológica.
El encuentro reunió a técnicos de distintas instituciones que trabajan en campo. La agenda se concentró en dos temas: el uso de tecnologías en la extensión y la capitalización de experiencias.
En el primer bloque, la discusión partió de una constatación compartida: muchas de las herramientas digitales disponibles no responden a las condiciones reales de los territorios. La conectividad es limitada y, en varios casos, inexistente. Esto obliga a replantear el tipo de tecnologías que se promueven.
David Arias, extensionista del Tecnológico de Costa Rica (TEC) y parte del proyecto AERAS en el clúster TEC-Caribe, lo resumió en términos operativos: el punto no es incorporar tecnología por sí misma, sino trabajar con herramientas que puedan ser utilizadas en campo sin depender de internet y que no generen riesgos en el manejo de la información.
A partir de ese enfoque, se discutieron alternativas basadas en software libre y herramientas de bajo requerimiento técnico. También se abordaron riesgos asociados al uso de plataformas digitales, en particular en lo relacionado con la seguridad de los datos y la exposición de las comunidades.
El segundo momento de la jornada se centró en ordenar la experiencia acumulada por los extensionistas. A través de ejercicios grupales, los y las participantes identificaron prácticas que ya se están implementando en los territorios, así como dificultades recurrentes en el acompañamiento técnico.
La pregunta que orientó este ejercicio fue concreta: cómo integrar la agroecología en los procesos de extensión rural sin desligarla de las condiciones productivas y culturales de los territorios.
José Domínguez, extensionista del Ministerio de Agricultura y Ganadería (MAG) y vinculado al proyecto AERAS en el clúster TEC-Caribe, señaló que el trabajo en territorios indígenas sigue siendo un desafío abierto. La implementación de prácticas agroecológicas en estos contextos no parte de un modelo definido, sino de un proceso de ajuste permanente.
Durante la jornada se recogieron experiencias, se contrastaron enfoques y se identificaron puntos críticos en el acompañamiento técnico. Parte de ese ejercicio consistió en reconocer qué ya está funcionando y qué requiere cambios, especialmente en contextos donde las condiciones de acceso, conectividad y organización comunitaria no son homogéneas.
Los insumos obtenidos se integrarán al componente de fortalecimiento de capacidades del proyecto AERAS y servirán como base para ajustar las metodologías de extensión en los territorios donde el proyecto tiene presencia.
