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Abril, Manta, Manabí. Durante tres días, actores del sector agropecuario, extensionistas, productores y representantes institucionales participaron en el Intercambio Nacional de Conocimientos y Experiencias del proyecto AERAS Ecuador, un espacio que integró el trabajo en territorio con la misión de revisión de medio término liderada por el Fondo Internacional de Desarrollo Agrícola (FIDA). 

El encuentro, desarrollado entre el 21 y el 23 de abril de 2026, marca un momento decisivo para el proyecto, que entra en su fase de cierre tras haber acompañado a más de 5000 productores en Ecuador en procesos de transición agroecológica, bajo la implementación de la Red Latinoamericana para Servicios  Extensión Rural RELASER en la región

Territorio como punto de partida: escuchar a quienes producen

La agenda inició con visitas a campo en la provincia de Manabí, donde la misión del FIDA desarrolló grupos focales con participantes de las Escuelas del Productor “Mujeres agricultoras semillas del Futuro de Palestina”,  en Jipijapa y en la comunidad de Las Guaijas con “Unidos Somos Más”, “Sasay” y “Nuevo Campo.” Este espacio de conocimiento se desarrolla en articulación con la Prefectura de Manabí. 

Durante las jornadas, se recogieron testimonios directos sobre cambios en las fincas, adopción de prácticas agroecológicas y desafíos persistentes como el acceso de agua potable.  “Hoy tenemos más herramientas para producir y también más claridad sobre lo que falta para sostener estos cambios, este programa nos ha impulsado a mejorar nuestra relación con el medio ambiente a protegerlo ”, señaló Marjorie Chancai, participante de la Escuela del Productor, “Mujeres Agricultoras Semillas del Futuro de Palestina”. 

Por su parte, Jaime Flores, coordinador del Foro RELASER Ecuador, destacó que la visita de campo dejó un mensaje claro sobre el valor de las prácticas desarrolladas en las Escuelas del Productor: “Hoy hemos visto la importancia de aprender haciendo. Un acompañamiento sostenido, de cerca de diez meses, en el que se construyen lazos y comunidad, demuestra que se trata de un ejercicio sólido y con alto potencial de replicabilidad”.

Las jornadas permitieron contrastar los enfoques del proyecto con la realidad de los territorios y sus productores, aportando insumos clave para la evaluación.

Intercambio nacional: datos, experiencias y contrastes

El 22 de abril Manta fue el escenario que dio inicio a la tercera edición del taller Nacional de Intercambio, con la participación de 140 formadores, entre extensionistas, jóvenes rurales e instituciones vinculadas al proceso. Durante la mañana, cada clúster presentó avances, dificultades y resultados, a partir de evidencias construidas en campo. Las exposiciones permitieron identificar patrones comunes, así como respuestas diferenciadas según los territorios.

La Prefectura de Manabí, resaltó el compromiso de las y los técnicos en este trabajo, “felicitaciones por el compromiso de nuestros técnicos que vieron la oportunidad de mejorar las condiciones de vida en el campo a través de la agroecología”, afirmó Kelly Buenaventura, Viceprefecta de Manabí. 

Para María Auxiliadora Briones, secretaria Ejecutiva de Relaser, se avecina la etapa de mayor desafío en el proyecto:, “Creemos que el esfuerzo que el proyecto ha venido dando para fortalecer el sistema de extensión rural en el Ecuador es invaluable, ahora viene la etapa de mayor compromiso, pues es el momento de buscar la sostenibilidad de esta iniciativa que ha impactado a productoras y productores en su relación con la tierra a través de la agroecología” 

En paralelo, la misión del FIDA desarrolló grupos focales con facilitadores de los Servicios de Asesoramiento Rural (SAR), orientados a evaluar la efectividad de las metodologías implementadas, la relación con los productores y las condiciones que favorecen —o limitan— la adopción de prácticas.

La jornada avanzó con sesiones de trabajo en grupo para la documentación de innovaciones agroecológicas. Los  y las participantes identificaron prácticas exitosas, experiencias que no lograron resultados esperados y alternativas que no se implementaron, pero que podrían tener potencial.

El día cerró con una plenaria en la que se pusieron en común aprendizajes y se delinearon primeras conclusiones.

El 23 de abril marcó el cierre del intercambio con un énfasis en la consolidación técnica y la proyección del proyecto.

La jornada inició con un balance colectivo y continuó con el trabajo en grupos, orientado a profundizar en la documentación de innovaciones, su impacto y su potencial de replicabilidad.

Durante este día se contó con la participación del ministro de Agricultura de Ecuador, Carlos Vega, quien subrayó la relevancia del proyecto y su aporte a la promoción de prácticas agroecológicas: “Estoy absolutamente convencido del potencial de la agroecología, del uso de bioinsumos y de microorganismos, porque he visto en la práctica el impacto de estas tecnologías”.

El ministro también subrayó el valor de estos espacios para orientar la política pública:
“Lo que aquí se está construyendo no puede quedarse en los proyectos. Debe integrarse a la forma en que el Estado llega a los pequeños productores y productoras. Es momento de trabajar de manera articulada”.

Por su parte, Doina Popusoi, Oficial Técnica del Fondo Internacional de Desarrollo Agrícola (FIDA), destacó los avances observados durante la jornada: “Después de estas jornadas podemos confirmar que los resultados son visibles, los productores son dueños del conocimiento, es un gran logro producir bioinsumos y cambiar la relación con la naturaleza y con la salud. Notamos una transformación muy profunda en la agroecología en esta región de Ecuador”.

Las intervenciones reforzaron la necesidad de consolidar modelos de asesoramiento rural más cercanos, adaptados y sostenibles, capaces de responder a los desafíos del cambio climático y la seguridad alimentaria.

Cierre técnico y hoja de ruta

El encuentro concluyó con una plenaria en la que se presentaron los principales innovaciones identificadas. De forma paralela, la misión del FIDA avanzó en la revisión de medio término, evaluando la eficiencia del proyecto, sus resultados y las condiciones necesarias para su sostenibilidad y escalamiento, con entrevistas extendidas al equipo implementador del proyecto conformado por el Foro Nacional RELASER Ecuador, la coordinación regional y el IICA. 

El intercambio dejó un balance claro: la transición agroecológica no depende únicamente de la adopción de prácticas, sino de la capacidad de los sistemas de asesoramiento rural para sostener, adaptar y escalar esos procesos.

En su fase final, AERAS Ecuador enfrenta ahora un reto mayor: convertir los aprendizajes acumulados en capacidades permanentes dentro de los territorios y en insumos concretos para la política pública.