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Por: RELASER

Con la participación de representantes de AGROSAVIA, la Federación Nacional de Ganaderos – Fedegan, FAO, la Agencia de Desarrollo Rural, la Universidad de la Salle, la Asociación Agroproductores del Tolima - MangoViPaz, RENER, YPARD, FIACOL y el IICA, el pasado 30 de enero se realizó la primera reunión anual del Foro RELASER Colombia. Este encuentro tuvo como objetivo establecer las prioridades, identificar las expectativas y plantear un plan de acción anual.

El equipo intercambió sobre las principales expectativas del Foro Colombia para 2023. Dentro de estas se encuentran:

  1. El ‘Ciclo de Conversaciones’

Continuar con el Ciclo de Conversaciones, que ya tuvo una primera edición a finales de 2022. Al tener una programación anual, y unos temas identificados, una entidad o miembro del Foro Colombia estará encargado de liderar la planeación y ejecución de cada encuentro.

Entre los temas propuestos para estos ciclos se encuentran: Reglamentación de diferentes actores del servicio de extensión; Innovación y Extensión; Sistemas Territoriales de Innovación; Soporte al Subsistema de Extensión Agropecuaria y Calidad de las Entidades Prestadoras del Servicio de Extensión Agropecuaria (EPSEAS).

  1. Sumando al Foro Colombia en diálogos de política nacional y regional

Dentro de estos diálogos, que se van a realizar principalmente en Bogotá, Boyacá y el Bajo Cauca, se propone incluir el tema de la implementación del Sistema Nacional de Innovación Agropecuaria (SNIA) y de paso visibilizar la participación del Foro Colombia.

  1. Presentación de los Proyectos del Fondo de Innovación

En el marco del programa ‘Hasta la Última Milla’ del Fondo Internacional de Desarrollo Agrícola -  FIDA y RELASER, se propone presentar los resultados de los proyectos beneficiados por los Fondos de Innovación en Colombia. Entre ellos se encuentra la Plataforma Extensionista Virtual Agropecuaria – EVA, así como iniciativas lideradas por FEDEGAN y la Universidad de la Salle.

Mirando hacia adelante: el plan de acción 2023

El plan de acción del Foro Colombia para el 2023 se encuentra en fase de revisión, pero tras este encuentro se busca incluir allí iniciativas como el Ciclo de Conversaciones, para seguir fomentando la generación de espacios de discusión y diálogo.

Además de estas acciones, se realizará la convocatoria a dos nuevas iniciativas que sean financiadas por el Fondo de Innovación, con énfasis en innovación para hacer frente al cambio climático, garantizar la inclusión de mujeres y jóvenes y atender a demandas concretas.

Cuando el plan de trabajo sea validado por FIDA, el Foro Colombia podrá comenzar a implementarlo.

La próxima reunión del Foro Colombia será el 28 de febrero de 2023, y allí se presentarán los resultados de la Plataforma EVA, una oportunidad de seguir construyendo, consolidando y fortaleciendo la extensión rural en el país.

 

Por: Marcelo Collao, MBA Ingeniero Agrónomo 

Los modelos de producción convencionales que han emergido de la revolución verde, si bien han sido útiles en la provisión de alimentos en cuanto cantidad y posiblemente a menores precios unitarios, los efectos no han sido del todo positivos para: el medio ambiente, la diversidad de alimentos, la distribución de ingresos para la agricultura familiar y, además, han proporcionado una dieta más simplificada y menos saludable para los consumidores. Es en este sentido que se debe pensar en modelos y enfoques que reviertan los efectos negativos de una producción solamente comercial de alimentos.

La Agroecología - AE guarda una estrecha relación con los sistemas agroalimentarios sostenibles y saludables y su relación con la ecología, es en este sentido que uno de los más grandes desafíos para los sistemas alimentarios está en la transición de la agricultura convencional a un modelo que sea más amigable con el medio ambiente, sea social y económicamente más equitativo y proporcione alimentos más diversos y saludables a la población. Esta transición no será muy sencilla, ya que durante muchos años se ha impulsado un modelo que privilegia la cantidad de alimentos y los elevados rendimientos (revolución verde) en desmedro de una producción más diversa y más sostenible.

Son muchos los conceptos y definiciones sobre AE, pero se parte de la definición que tiene la FAO para la producción Agroecológica que indica “La AE es un enfoque holístico e integrado que aplica simultáneamente conceptos y principios ecológicos y sociales al diseño y la gestión de sistemas agrícolas y alimentarios sostenibles”. Pretende optimizar las interacciones entre las plantas, los animales, los seres humanos y el medio ambiente, a la vez que aborda la necesidad de sistemas alimentarios socialmente equitativos en los que las personas puedan elegir lo que comen y cómo y dónde se produce. La AE es a la vez una ciencia, un conjunto de prácticas y un movimiento social, y ha evolucionado como concepto en las últimas décadas para pasar de centrarse en los campos y las granjas, a abarcar la totalidad de los sistemas agrícolas y alimentarios. Ahora representa un campo transdisciplinar que incluye las dimensiones ecológica, sociocultural, tecnológica, económica y política de los sistemas alimentarios, desde la producción hasta el consumo. (FAO, 2022)

La transición de una agricultura convencional a la AE presenta muchos desafíos tanto a nivel productivo (muy complicado y costoso al principio) como de esquemas y políticas públicas que no  permiten un tránsito ágil y oportuno.

Son bastos los  conceptos y alcances que tienden a definir la producción más sostenible, pero la única que aborda todo el sistema alimentario es la AE, ya que la mayoría sólo hacen referencia a la producción primaria. Para el público en general se debería tratar de evitar muchas definiciones ya que tienden a confundirlo.

A nivel de LAC no se cuenta con información cuantitativa sobre los niveles de producción y consumo de la producción Agroecológica pese a que la contribución de la AE es evidente y tiene el potencial de aportar positiva y significativamente a 12 de los 17 ODS.

En la región existen múltiples y diversas entidades de apoyo a la AE partiendo desde las entidades públicas, redes nacionales y regionales de la sociedad civil, universidades y entidades privadas. El gran desafío está en conectarlas y articular agendas compartidas.

Con base a la revisión de literatura y entrevistas a nivel regional de productores y a actores clave de la AE se identificaron elementos o procesos clave que promueven o dificultan la AE. A nivel de la producción primaria están los temas como ser: los insumos, semillas, elementos tecnológicos como ser la gestión de suelos, agua, plagas y enfermedades; y también sobre los costos de producción. En la producción primaria todos estos elementos son complicados cuando se arranca con la transición, una vez ya estabilizada la producción todas son estas variables son muy fáciles de gestionar.

También hacen a la AE los elementos de transformación y agregación de valor, el tema de mercados y comercialización, en los que se tienen elementos como ser la disponibilidad de productos agroecológicos, su trazabilidad y sellos de garantías, los mercados locales, las compras públicas, efectos de la intermediación comercial, la presencia de ferias especializadas y circuitos cortos y también temas como el patrimonio alimentario y el turismo local con identidad. En este sentido, el mercado y su acceso es fundamental para la transición y precisa del accionar de todos los actores del sistema.

Al considerar a los consumidores como actores clave de la AE son importantes temas sobre la sensibilización de estos, el rol de las mujeres y toda la familia, temas de educación y campañas de comunicación y también la percepción de precios de la producción AE que tienen los consumidores. Los consumidores son gatilladores de la AE y se debe competir con la alimentación chatarra.

El rol y la presencia de políticas públicas son un elemento clave para la AE, y en la región LAC se cuenta con muchas políticas públicas y lo que queda medir son los efectos de estas en su aplicación o en su no aplicación. Existen diversos tipos de políticas públicas para la AE y también existen políticas públicas adversas a la AE. Se debe promover el intercambio entre países sobre buenas prácticas y resultados efectivos.

Es importante abordar la AE de manera sistémica con sus diferentes herramientas como ser el trabajo con plataformas multiactorales, multinivel y multisector y también sobre la estrategia de puntos de apalancamiento. Esta es la única manera de generar cambios significativos.

En cuanto al rol de los servicios de extensión en la producción AE, se debe repensar en la definición y la manera de abordar la AE desde la extensión, un alcance más preciso al trabajo que se debería desarrollar podría denominar a los extensionistas como “gestores territoriales de innovación agroecológica” y es con este enfoque que los centros de formación deberían encarar la formación en los centros de enseñanza. Este es el gran desafío para GFRAS, RELASER y los Foros de los países que forman parte de estas redes.

Por: RELASER

A través de tres casos distintos en los cuales se ha promovido la innovación y la tecnología para aportar al fortalecimiento de los Servicios de Extensión Rural en Colombia y Costa Rica, se presentaron los resultados de los fondos de innovación del programa “Llevando Servicios de Extensión Hasta la Última Milla” (LMP por sus siglas en inglés), financiado por el Fondo Internacional para el Desarrollo de la Agricultura (FIDA).

Durante el webinar de socialización, que tuvo lugar el pasado martes 6 de diciembre, se socializaron tres casos de éxito  (uno en Colombia y dos en Costa Rica), que buscan apoyar la puesta en marcha de innovaciones en los servicios de extensión para llegar a las y los pequeños productores y brindarles un mejor servicio. Así, la innovación es vista como algo que agrega valor o que resuelve un problema para ese grupo. A continuación, un resumen de las iniciativas presentadas:

Colombia: extensión virtual a través de la plataforma EVA

En el municipio de Girardota (Antioquia), se implementó la plataforma Extensionista Virtual Agropecuaria – EVA, con el objetivo de generar la integración de las Tecnologías de la Información y las Comunicaciones - TIC en la prestación de servicios de por medio de herramientas orientadas a promover la adopción de innovaciones por parte del productor y su familia.

El proyecto, que fue presentado durante el webinar por Holmes Rodríguez, tuvo varias fases, abarcando la identificación de las necesidades de las y los productores, el diseño del chatbot EVA, que funciona a través de WhatsApp, su implementación, y la capacitación y el escalamiento de las tecnologías. EVA tiene una interfaz fácil de usar, decidieron irse por Whatsapp al ser la herramienta de mayor difusión y de fácil acceso entre productores y productoras.

Además se realizaron 51 microvideos educativos sobre producción de café y de caña panelera, se capacitó a 13 extensionistas de las Empresas Públicas de Servicios de Extensión Agropecuaria en Girardota; se capacitó a 120 productores sobre el uso de Whatsapp como herramienta educativa, se visitaron fincas y se atendió a 304 productores de café y caña panelera. Entre las principales recomendaciones está continuar con EVA, brindar capacitación a productores y ofrecer contenidos para otras cadenas productivas. Además resaltaron el valor de partir de identificar las necesidades de las y los productores como primer paso para el diseño de esta tecnología, de modo que esté diseñada para brindarles respuestas útiles y efectivas a sus requerimientos.

Costa Rica: implementando un Sistema de Información de Producción Agropecuaria

Maria Elena Murillo presentó uno de los resultados del Fondo de Innovación en Costa Rica, con el proyecto: “El uso de las TIC aplicadas a los servicios de Asistencia Técnica y Extensión Rural (ATER): una experiencia en la Región Norte de Costa Rica”, que tiene como objetivo trabajar el tema de las TIC con los afiliados del Centro Agrícola Cantonal de San Carlos: un grupo de 115 personas que desarrollan d iferentesactividades agropecuarias, ganaderas y a nivel forestal.

Desde este proyecto también partieron de la base de identificar las condiciones de conectividad, acceso y uso de las TIC en el marco de la pandemia, además de tipificar a su público objetivo, sensibilizar sobre la importancia de las TIC y diseñar la App y capacitar sobre su uso. De ello se identificó que la edad promedio de las y los productores es de 58 años y son más resistentes a la tecnología, por lo cual se debía fortalecer ese trabajo de sensibilización, además de promover una mayor inclusión de jóvenes y mujeres dentro de los procesos productivos.

Las y los productores pueden ingresar a la herramienta SIPA a través de su teléfono con una clave. Allí van a poder agregar datos de siembra datos de cosecha, afectación, datos de ganadería y bovinos, entre otras. Esta información va a estar contenida en el sitio, y brinda un panorama de la población y las situaciones que determinan las necesidades y prioridades de las y los productores, para  establecer un programa de extensión específico para atender a esas necesidades, poniendo de nuevo a las necesidades y requerimientos de las y los productores en el centro de los esfuerzos.

Costa Rica: inseminación artificial por una producción más eficiente

Diego Arguello presentó el segundo caso de Costa Rica: a través de la creación de cuatro núcleos de inseminación artificial de búfalos, manejados para las y los productores en sus fincas, se busca promover el desarrollo de este sistema productivo, con el uso de semen importado y seleccionado de calidad certificada, logrando mejoras en la producción láctea y cárnica de la especie, con impactos en la economía rural, potenciando sinergias en la cultura productiva familiar.

Esta iniciativa estuvo dirigida a 60 productores y productoras, y estuvo acompañada de talleres sobre la técnica de inseminación artificial: se les entregaron los termos con el semen, se les habló de su uso adecuado y a cada uno de los cuatro núcleos conformados se le equipó con todos los elementos necesarios para garantizar el ciclo reproductivo.

Como conclusión se tiene que, al ser el búfalo una especie relativamente nueva, es necesario seguirle dando acompañamiento a estos núcleos para asgurar su sostenibilidad en el tiempo, con temas como: manejo alimenticio, sanitario, instalaciones, registros, comercialización, organización social, entre otros.

Como conclusión de estas dos iniciativas, Fabián Campos de Costa Rica resaltó dos elementos fundamentales: la importancia de promover las alianzas y la cooperación entre institiciones, organizaciones de la sociedad civil y agentes cooperantes para aumentar el impacto de las iniciaitvas, permitiendo una escalabilidad en el tiempo. Además, resaltó que la tecnología brinda una posibilidad de mejoramiento en la producción y en la calidad de vida de las y los productores; posibilita la generación de toma de decisiones basadas en la demanda, y eso quiere decir que el o la extensionista tiene de primera mano las necesidades principales de las y  los agricultores para tomar sus decisiones de cómo orientar la extensión de forma más efectiva. También destacó el aporte de brindar capacitación técnica para introducir nuevas tecnologías, algo que se puede seguir implementando a futuro.

Por: Maria Paz Santibáñez A., Ing Agr MS

La última reunión anual de la red global de servicios de extensión rural (GFRAS por sus siglas en inglés), fue una gran oportunidad para reflexionar, en base a la evidencia disponible y las experiencias de los y las participantes, los requerimientos que se presentan para facilitar el ejercicio de la extensión sensible a la nutrición. Para abordar este tema, me resulta indispensable partir por la comprensión del “principio”. Desde mi perspectiva, la extensión rural se desarrolla de una manera particular dado que existe una cierta base conceptual y paradigmas que sustentan y determinan el diseño de políticas, programas y proyectos los que, a su vez, rigen la oferta y ejecución de servicios de extensión rural. Para que la extensión rural sensible a la nutrición sea posible, es fundamental un marco conceptual claro y sólidamente incorporado en aquellos tomadores de decisión que contribuirán a favorecer un entorno habilitante. Sumado a esto, los prestadores de servicios de extensión sensibles a la nutrición requieren capacidades y herramientas metodológicas que faciliten su labor.

A mi modo de ver, la sostenibilidad es un gran punto de “inicio”, siendo un concepto amplio e integral, que invita a considerar, al menos, las dimensiones ambiental, económica y social, y que es posible aplicar en diversos ámbitos. Este concepto ayuda a comprender la complejidad con la que día a día se enfrentan las iniciativas de extensión rural, donde se busca contribuir a la calidad de vida y el bienestar de las personas.

Con ese precepto, ineludiblemente, extensionistas a lo largo del mundo se han enfrentado a realidades en que la nutrición y la seguridad alimentaria de las personas son las necesidades más urgentes por resolver. Frente a dicha realidad, se comprende que no sólo se requiere que la actividad productiva sea sostenible, sino que además los alimentos deben llegar a la mesa de las personas. Conceptualmente, esto corresponde a un enfoque de sistema alimentario sostenible, lo cual incorporado a políticas, programas y proyectos permitiría abordar de manera más efectiva la nutrición y la seguridad alimentaria de las personas.

Conforme a lo anterior, ¿qué es la extensión sensible a la nutrición? La extensión sensible a la nutrición busca, bajo una visión desde la sostenibilidad, promover la producción, transformación, distribución y el consumo de alimentos diversos y nutritivos, que son accesibles, tiene disponibilidad adecuada, son inocuos, son convenientes y son pertinentes culturalmente. En consecuencia, los servicios de extensión rural sensibles a la nutrición involucran acciones que promueven la sostenibilidad de los sistemas alimentarios a nivel territorial, en consideración de la situación nutricional de la población objetivo y planificando según dicho estado.

Incorporada esta base conceptual y asegurado un entorno habilitante, la ejecución de estos servicios de extensión requiere de capacidades y herramientas metodológicas adicionales. Las capacidades relevantes son individuales, pero sobre todo organizacionales. Considerando el enfoque de sistema alimentario sostenible, es evidente que la vinculación con diversos actores es fundamental para mejorar la nutrición y la seguridad alimentaria de una población.

De este modo, es necesario que los y las extensionistas desarrollen habilidades y conocimientos esenciales en torno a aspectos de nutrición, tales como el diagnóstico rápido del estado nutricional de un grupo de personas, tipos de nutrientes disponibles en los alimentos producidos, dietas culturalmente apropiadas, y procesos de transformación y preservación de alimentos que no mermen significativamente el contenido nutricional de los alimentos. A su vez, es fundamental que los prestadores de servicios de extensión sean capaces de mantener vínculos permanentes y de colaboración efectiva con otros y otras que inciden en los sistemas alimentarios. Es necesario que a nivel organizacional se incorpore y fortalezca este enfoque, se identifique a aquellos actores claves dentro de un sistema alimentario en particular y que dicha información se mantenga actualizada respondiendo a la característica dinámica de dichos sistemas, y que se mantengan protocolos de acción para el desarrollo y fortalecimiento de vínculos de colaboración con instituciones de sectores relevantes (educación, salud, vialidad, etc.).

Finalmente, las herramientas metodológicas pueden ser claves para el proceso de extensión. Facilitan el análisis de una realidad inherentemente compleja, favorecen la perspectiva de análisis multidimensional y la identificación de posibles soluciones “desde la raíz”, y contribuyen a llevar a cabo el proceso de manera inclusiva y participativa, facilitando el diálogo de saberes y asegurando un seguimiento y evaluación de resultados. Existen numerosas herramientas metodológicas que pueden adaptarse para trabajar desde un enfoque de sistema alimentario y detectar necesidades. Por ejemplo, el calendario estacional es una herramienta visual que permitiría analizar la disponibilidad de alimentos, considerando momento de consecha y vida útil actual, tiempos requeridos para procesamiento si hubiese, periodos de mayor o menor consumo y demanda asociados a disponibilidad y eventos culturales, entre otros.

Por otro lado, requerimos herramientas metodológicas aún por desarrollar y disponibilizar a organizaciones y extensionistas. Por ejemplo:

  • Un diagnóstico nutricional rápido, que permita a extensionistas elaborar una aproximación al estado nutricional de una persona o grupo de personas en base a la observación visual de aspectos relevantes y consulta de hábitos claves.
  • Una herramienta para el análisis de soluciones técnicas/tecnológicas con enfoque de sistema alimentario, que facilite ampliar la mirada más allá de la producción y rendimiento, y aborde aspectos importantes como el contenido nutricional, la vida útil, la conveniencia para el consumidor, entre otros.
  • Una herramienta para el análisis rápido de preferencias de consumo, que permita abordar costumbres y creencias de la población, asequibilidad, aspecto y sabor del alimento, entre otros.
  • Un conjunto de indicadores de nutrición y seguridad alimentaria pertinentes al contexto y factibles de evaluar a escala local por el o la extensionista.

Ciertamente, hay bastante por contribuir ya sea conceptualmente, en desarrollo de capacidades individuales y organizacionales, o metodológicamente para la integración de la nutrición en la extensión rural.  No obstante, es definitivo que la extensión rural ofrece una oportunidad grandiosa de contribuir al logro de sistemas alimentarios sostenibles que nos permitan enfrentar desafíos en el ámbito de la nutrición y la seguridad alimentaria de las personas.

 

Por: RELASER

En la extensión rural, el conocimiento cumple un rol fundamental. Este año, tuvimos el curso ‘¿Cómo aprenden los extensionistas rurales a desempeñar su función en América Latina?’ impartido por el Dr. Fernando Landini, licenciado y doctor en psicología de la Universidad de Buenos Aires, y Magíster en Desarrollo Rural de la Universidad Politécnica de Madrid, con el objetivo de que las y los participantes conozcan diferentes teorías y modelos de aprendizaje que resultan de utilidad para pensar los procesos de formación de los extensionistas.

RELASER habló con el Dr. Landini para conocer cómo nació esta iniciativa, de qué se trató y cuáles fueron sus principales hallazgos para seguir aportando y fortaleciendo los procesos de aprendizaje por y para extensionistas.

 

¿Cómo surgió la idea de crear este curso? ¿Qué necesidades se identificaron en las y los extensionistas?

Soy investigador y psicólogo, y como psicólogo me fijo mucho en el aspecto humano alrededor de las acciones. He descubierto que el aprendizaje es uno de los temas más importantes en psicología, pero el que tiene que enseñar también tiene que aprender. En los años 50s y 60s, el extensionismo era un tema más simple, pero cada vez se le pide más al extensionista, han aparecido muchas cosas, y hay tanto para saber.

Así que como investigador, me planteé la pregunta: ¿Cómo se debe enseñar a las y los extensionistas? ¿Cómo aprendían?, porque siempre se habla sobre cómo hacer, pero no sobre cómo aprender. Este curso partió de una investigación en la que hicimos 90 entrevistas a un total de 150 extensionistas en Argentina, Chile, Cuba, Guatemala, Uruguay y Ecuador, de allí identificamos las diferentes formas o estrategias por medio de las cuales los extensionistas aprenden a hacer cada día mejor su trabajo.

 

¿Cuáles fueron precisamente los hallazgos de la investigación?

Que el mayor porcentaje de las y los extensionistas no aprende cuando le enseñan, sino cuando vive y cuando hace. Necesitamos cambiar nuestro enfoque de pensar que el foco del aprendizaje de los extensionistas es ‘enseñarle’ a ‘enseñarle y ayudarle a que aprenda’, que a veces son cosas diferentes.

Identificamos que hay modos de aprender: desde el modo clásico: la universidad, las capacitaciones… Después aparecían otros ejes que no se tenían en cuenta, como la mentoría: un extensionista que hace muchos más años trabaja y sabe cómo hacerlo, y de esta forma guía a los nuevos. En casi todas las instituciones de Extensión Rural de América Latina pasa eso, pero no está formalizado. También está la experiencia, y las comunidades de prácticas, que son grupos de pares que comparten un mismo trabajo o práctica, y discuten y analizan problemas juntos, encontrando nuevas formas de resolver cosas que no podían resolver solos. Usamos diferentes teorías para pensar estos hallazgos, entender cómo se dan esas formas de aprendizaje y qué hacer para fortalecerlas.

 

¿Cómo fue el curso y las sesiones?

Tuvimos participantes de Panamá, República Dominicana, Costa Rica, Paraguay, Argentina, Chile, Colombia, México, Uruguay, Guatemala, Honduras y Nicaragua. Fue un espacio con mucha diversidad, donde se compartieron nuevas experiencias. Las y los participantes se entusiasman de saber que hay alguien que hace algo tan parecido, que está tan lejos, pero se sienten tan cerca. Es una especie de fertilización cruzada: el simple hecho de compartir las experiencias, alguien las puede retomar y compartir miradas desde otros contextos. Les gusta conocer qué hacen los demás, lo encuentran enriquecedor.

 

¿Cómo era una sesión del curso?

Tenía una doble dinámica: comenzaba con alguno de los ejes de aprendizaje, con una parte teórica, explicándolos, después contaba qué me habían contado a quienes había entrevistado y después analizábamos: ¿a quién le pasa esto? ¿Qué hacen con esto? Y lo articulábamos con la propia experiencia. Mirábamos cómo podíamos fortalecer el proceso de la forma de aprendizaje con ese eje.

 

¿Cuáles fueron las conclusiones principales del curso?

La primera gran conclusión es que las y los extensionistas aprenden de varias maneras y de varias fuentes, por lo tanto, no debemos pensar solo en cómo le enseñamos a los extensionistas, sino también en cómo ayudarles a que aprendan por sí mismos. Es importante aumentar la cantidad de práctica para asimilar la teoría que reciben las y los extensionistas en situaciones concretas. Sobre las capacitaciones, que sean prácticas y reflexivas, y que incluyan temas como trabajo en grupo, género y desarrollo rural, entre otros. Necesitamos que las instituciones incluyan estrategias de capacitación a largo plazo.

Sobre las mentorías, tenemos que visibilizar su importancia para formar a extensionistas: podemos formalizarlas o apoyar a las y los jefas para que sean mentores. Por último, en las comunidades prácticas, las y los extensionistas desarrollan nuevos conocimientos y estrategias para hacer frente a sus problemas: las instituciones necesitan reconocer que aprenden intercambiando, no es una pérdida de tiempo que reflexionen y analicen, hay que aprovecharlo.

 

¿Qué se espera tras este curso?

Hay cosas que necesitan cambios estructurales mucho más complejos más allá de esta capacitación, pero los contenidos temáticos, en algunos casos, podrían llevar a las instituciones a plantearse cómo repensar las estrategias de formación internas, entender que hay otras perspectivas. Es importante ver que hay varias posibilidades que están creciendo y que se pueden diversificar, y en estos procesos, el rol de RELASER puede ser como un catalizador.